Revisitando el pensamiento económico de Fernando Garrido

Cuando se reflexiona acerca de Fernando Garrido lo primero que se deja entrever es el papel fundamental que tuvo como teórico, en consonancia con su participación política real, del republicanismo federal en la España decimonónica. Sin embargo, cuando se habla de discursos nacionalizadores, de historiografía decimonónica, de construcción de identidades y de elementos que, en su generalidad, tienden a ser superestructurales, puede darse el caso de que olvidemos las bases que los asientan, el modelo legitimador que las sustentan.

Este demosocialista que participó en las insurrecciones populares (aunque no creyera en la revolución social), fue encarcelado y forzado al exilio en reiteradas ocasiones. Combatió en la teoría y en la práctica todas aquellas actitudes y prácticas que atentaban contra la democratización política de la sociedad española y que mantenían a la clase trabajadora en condiciones de depauperación alarmante. Garrido consolidó en su pensamiento unos posicionamientos teóricos económicos que, aunque en ocasiones contradictorios e idealistas, no por ello dejaban de ser un poso fundamental en toda su teoría política. Tanto es así, que sus obras de carácter histórico pertenecientes a la corriente historiográfica republicana contestataria, de la que sería partícipe activo a lo largo de su vida, no pueden comprenderse realmente si no se aborda su pensamiento económico.

Garrido se autocalificaba como socialista, y de hecho participó en los enconados debates que se produjeron a mediados de siglo con otros republicanos sobre el carácter que había de tener la democracia que se pretendía implantar en España. Tal fue el caso de la confrontación entre uno de los mayores representantes del republicanismo de carácter liberal, José María Orense, quien renunciaba a apostillar la “democracia” como “socialista”, al tiempo que Garrido defendía la idoneidad de tal unión.

“El carácter general, común a todas las doctrinas socialistas, es el de querer reformar y mejorar la sociedad, aplicando a todo el principio de asociación. Por esto fueron llamados socialistas o societarios, y no por querer aplicar sus sistemas reformistas a la sociedad, como muchas personas piensan, autoritariamente, los socialistas modernos” (Garrido, 1970c: 35).

Evidentemente, el problema no era formal sino claramente de fondo. El debate se tradujo en la confrontación entre la defensa a ultranza de la propiedad privada del sistema capitalista, primando el individuo a la sociedad, y la defensa de una propiedad privada cuya autonomía, aun dándose y defendiéndose, se ponía al servicio de las necesidades sociales.

Así, Garrido, como propagandista imbuido por la búsqueda de la cientificidad de su época, entendió la necesidad de escribir desde la Historia. Por tanto, escribiría Historia situándose como defensor de los trabajadores, y para ellos narraba su historia fundamental, su Historia de las clases trabajadoras, de 1870. Una obra fundamental puesto que permite acceder no solo a sus postulados políticos (que atraviesan la generalidad de su obra) sino, sobre todo, a su pensamiento económico. Así, cuando denunció las condiciones de vida de la clase trabajadora española, las pésimas jornadas laborales a las que se veían atados mujeres y niños, o cuando elevó críticas contra aquellos jornales irrisorios que percibían, no lo hizo como una forma de propaganda que adscribiera el movimiento obrero al republicano. Buscaba las raíces del problema económico en España, y percibía que, si la libertad se circunscribía únicamente al campo de la política, sería una libertad falaz al no quebrar las cadenas que ataban a la clase obrera a la miseria. Cadenas que debían comenzar a cuestionarse aplicando un principio básico y transversal (y teleológico) en la obra de Garrido: el principio de la asociación.

Por tanto, y en relación con la necesaria unión de libertad política y económica, Garrido afirmó que:

“La evolución económica que ha de emancipar a las clases trabajadoras del yugo del capital, coincidirá con la revolución política, por ser el únimo (sic) medio de que la democracia pueda consolidar sus principios de libertad y de igualdad, o impedir las reacciones, que devuelvan el poder a manos de las clases privilegiadas: porque nunca ha sido efectiva la emancipación política de una clase si no ha sido precedida, acompañada, o inmediatamente seguida de su emancipación económica” (1975: 132)

Aun así, defendía, por supuesto, el sistema económico liberal, capitalista, aunque pretendiera su radicalización democrática (en sentido político y económico). Esto le llevó a plantear asociaciones y luchas de carácter interclasista (lo cual estaba presente en la mayor parte del espectro republicano de su tiempo), por lo que pese a afirmar la existencia de clases diferentes, los propietarios y los trabajadores, no las situaba como antagónicas más que de forma coyuntural. La situación podría y habría de revertirse si las asociaciones renunciaban a sus intereses egoístas y se focalizaban en el bienestar de la sociedad española en su conjunto.

Si el problema principal no emanaba para Garrido de la contradicción capital-trabajo como argumentaría el marxismo, ni de la falta de distribución de la propiedad privada individualizada o la inexistencia de esta, como expondrían anarquistas y otros grupos “apolíticos”, ¿de dónde surgían las cadenas para las clases populares españolas? Garrido escribió:

“De aquí que el comercio fuera, y sea todavía para muchas naciones, un medio político de domino sobre otras, y que en todas lo sea del predominio del comerciante sobre el productor, del capitalista sobre el obrero. Acaso, y sin acaso, el secreto de la destrucción del pauperismo, de la emancipación de las clases trabajadoras, dependa, si no en exclusiva, fundamentalmente, de la subordinación de la función comercial a la productora, de la supresión, por el cambio directo de los frutos del trabajo entre los mismos productores, de las densas nubes de intermediarios, parásitos improductivos que, apoderándose momentáneamente de la riqueza producida imponen la ley al productor, interponiéndose entre él y los consumidores y no dejando a éstos otro arbitrio que comprarles los géneros que ellos no han creado, pero que compraron para revenderlos caros” (1970a: 130).

Por tanto, es posible aventurar que entre esos propietarios (una minoría) y la mayor parte de la sociedad, conformada por los trabajadores, para Garrido se encontraría el intermediario, el comerciante. Por tanto, Garrido entendía (al comparar la concepción de la producción con el de la distribución) que las problemáticas socioeconómicas esenciales provendrían de los intereses surgidos en el intercambio y no de la apropiación del trabajo social producida en la fase productiva. Por supuesto, esto no significa que negara que la burguesía industrial tenía un papel protagonista en el fomento de la desigualdad social. Garrido entendía que:

“Los explotadores, decimos, habian (sic) puesto en tales condiciones á los obreros que no podían moverse, que no tenían ni hogar, ni familia, ni libertad, solo tenían un derecho, el de trabajar, percibiendo por ello, primero el alimento, mas tarde un salario que no bastaba para comprar lo necesario á reparar las fuerzas” (1868: 953)

Por lo que terminaría por apuntar que:

“En una palabra, el empresario ha sustituido al señor feudal, y la existencia de este intermediario es el motivo de que las relaciones económicas sean antagonistas, la producción menguada y la miseria general” (Garrido, 1970b: 20)

Sin embargo, y pese a tal concepción de los propietarios industriales, y fruto de la interpretación que hacía del proceso distributivo, terminaba por caer en un discurso interclasista que terminaba por fundamentarlo en la necesidad de la asociación por clases y de clases para superar los escollos y problemas sociales mediante reformas políticas que combatieran la depauperación. Sin embargo, ¿de dónde vendría este análisis? De la causa primera. No se puede comprender tal posicionamiento respecto a la situación de fricción o alianza de clases sin comprender la concepción que tenía el propio Garrido de la propiedad privada. Concepción semejante a sus compañeros demosocialistas e, incluso, a los demoliberales. Así, para Garrido:

“La primera condición de la libertad es la propiedad. El hombre no es libre de hecho, sino proporcionalmente á los medios con que cuenta para satisfacer sus necesidades, y sabido es que la propiedad figura como el primero y mas eficaz de los medios que aseguran la independencia del hombre [sic]” (1868: 14).

Para concluir, es necesario terminar esta reflexión remarcando, pues, la necesidad de releer a autores republicanos como Fernando Garrido. Una relectura que aspire a comprobar si sus posicionamientos políticos y sociales, la instrumentalización nacionalizadora que se daba en su historiografía, entre otros elementos, obedecían a alguna dinámica concreta más allá de la meramente culturalista, superestructural. Puede afirmarse, visto lo visto, que quizás haya que retomar ciertos cabos que se han ido soltando (no siempre, por suerte) a la hora de establecer análisis lo más completos posibles. Cabos como el que se ha intentado amarrar aquí: el posicionamiento económico. Pues no ha de olvidarse que la economía define, a nuestro modo de ver, las actitudes y relaciones sociales más básicas, y, por tanto, han de tener repercusiones en todo el edificio social.

Adam Abbou

Bibliografía:

Garrido, F. (1868): Historia del reinado del último Borbón de España. Madrid: Salvador Manero.

Garrido, F. (1970a): Historia de las clases trabajadoras. 2. El siervo. Madrid: Zero, S.A.

Garrido, F. (1970b): Historia de las clases trabajadoras. 3. El proletario. Madrid: Zero, S.A.

Garrido, F. (1970c): Historia de las clases trabajadoras. 4. El trabajador asalariado. Madrid: Zero, S.A.

Garrido, F. (1975): La federación y el socialismo. Barcelona: Editorial Labor

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La revolución de 1868 en Andalucía

Recientemente apareció la publicación del libro “La revolución de 1868 en Andalucía” editado por Diego Caro Cancela. Se presentó justo en Cádiz el pasado 18 de septiembre, en el mismo día y lugar donde comenzó el pronunciamiento hace 150 años. Recomendamos su consulta. Aquí tenéis el sumario:

  • CARO CANCELA, Diego “Presentación”, p. 5-14
  • SERRANO GARCÍA, Rafael “Historiografía reciente en torno a la Revolución “Gloriosa” y el Sexenio Democrático (1868-1874), p. 15-44
  • MATEOS CAVILLA, José Joaquín “El Partido Progresista gaditano en la Revolución de 1868. Un actor político subordinado”, p. 45-70
  • CARO CANCELA, Diego “La ciudad republicana: Jerez de la Frontera a finales de 1868”, p. 71-98
  • GONZÁLEZ, Magdalena “La esperanza frustrada de la Revolución de 1868 en El Puerto de Santa María”, p. 99-140
  • ORTEGA CASTILLO, Antonio “La Revolución de 1868 en la Sierra de Cádiz: Arcos de la Frontera”, p. 141-166
  • MARTÍNEZ LÓPEZ, Fernando “La <Gloriosa> en Almería (1868-1870)”, p. 167-208
    CASAS SÁNCHEZ, Luis “Protagonismo cordobés en la Revolución de 1868”, p. 209-236
  • NÚÑEZ-GARCÍA, Víctor Manuel “Entre el progresismo monárquico y la vía demo-republicana. Huelva ante la secuencia revolucionaria de 1868 en Andalucía occidental”, p. 237-264
  • FRIEYRO DE LARA, Beatriz “La <Gloriosa Revolución> en Granada: dualidad y ruptura”, p. 265-292
  • JAÉN MILLA, Santiago “Mucho ruido y pocas nueces. El republicanismo jiennense en la Revolución de Setiembre de 1868”, p. 293-320
  • MORALES MUÑOZ, Manuel “La <Gloriosa>: farsa y tragedia de la Revolución de septiembre en Málaga”, p. 321-350
  • ARIAS CASTAÑÓN, Eloy “La Revolución de 1868 en Sevilla: elites democráticas y masas republicanas”, p. 351-370

revolucionAndalucia

 

 

En recuerdo de Ramiro Reig

De nuevo este año otro estudioso del republicanismo nos deja. El pasado sábado 19 de mayo falleció, el profesor de la Universitat de València, Ramiro Reig. Nacido en Xàtiva en 1936, falleció en Valencia a los 81 años. Sacerdote jesuita, luchador contra el franquismo fué un gran especialista en Blasco Ibáñez y el blasquismo.ECONOMIA.-RAMIRO REIG CATEDRATICO

Hoy en día Ramiro Reig es un autor imprescindible para estudiar el blasquismo, el movimiento político republicano y populista de València surgido en la última década del siglo XIX alrededor del escritor y activista político Vicente Blasco Ibáñez. Movimiento que en 1909 adoptaria el nombre de Partido de Unión Republicana Autonomista (PURA).

Esperamos que tu legado continúe vivo y en transformación en la historiografia republicana. Y mantenemos tu frase: “El mundo se transforma desde abajo“, proclamaba en 2002 en una entrevista con Miquel Alberola.

Obras de Ramiro Reig: https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=312005

En recuerdo de Manuel Pérez Ledesma

DCF 1.0Este mes de abril está siendo especialmente triste. El pasado domingo, 15 abril, falleció el profesor Manuel Pérez Ledesma, profesor del departamento de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid. El Departamento Historia UAM anunció recientemente que se propone organizar en el curso del mes de mayo un acto de homenaje y que lo difundirá por la Listahc. Se suma al homenaje que le hicieron el 2015 con el libro “El historiador consciente“.

Manuel Pérez Ledesma fue un maestro para todxs, abierto y comprometido con la historia y desde ahí aportó valiosos conocimientos a la historia de los movimientos sociales. Cuesta imaginar los estudios de los movimientos sociales y entre ellos los republicanismos sin la aportación de sus obras.

Nuestras más sentidas condolencias a sus familiares, amigos y compañeros del departamento.

En recuerdo de José María Caparrós Lera

Josep_Maria_CaparrosNos hacemos eco de una triste noticia acaecida recientemente.

El pasado 18 de marzo falleció el historiador, y pionero en los estudios sobre historia y cine, José María Caparrós Lera, profesor de la Universidad de Barcelona

Adjuntamos  la nota biográfica que hizo Carles Santacana Torres, Director del del Departament de Història i Arqueologia. Entre su extensa bibliografia aportó valiosos estudios sobre el cine republicano y hasta publicó un libro con Jaume Miravitlles, el que fué Comisario de propaganda de la Generalitat de Catalunya durante la Guerra civil y creó la productora Laya films.

Obras de José María Caparrós Lera entre la república y el cine:

CAPARRÓS LERA, José Maria (2009) “La Setmana Tràgica a la gran pantalla: “La ciutat cremada” (1976), d’Antoni Ribas”. En: Analecta sacra tarraconensia: Revista de ciències historicoeclesiàstiques, ISSN 0304-4300, Vol. 82, 2009 (Ejemplar dedicado a: Actes de les Jornades sobre la Setmana Tràgica (1909), págs. 417-424

CAPARRÓS LERA, José Maria (1990) “El Comité de Cinema y Laya Films, organismos de propaganda de la Generalitat de Catalunya (1932-1939)”. En: Comunicación, cultura y política durante la II República y la Guerra Civil : II Encuentro de Historia de la Prensa / coord. por Manuel Tuñón de Lara, Vol. 2, 1990 (España (1931-1939), ISBN 84-7585-270-X, págs. 487-492

CAPARRÓS LERA, José Maria (1981) Arte y política en el cine de la República (1931-1939). Por José María Caparrós Lera, Miguel Porter Moix. Universitat de Barcelona. ISBN 84-85411-48-X

CAPARRÓS LERA, José Maria; MIRAVITLLES, Jaume (1977) El cine republicano español (1931-1939). Barcelona : Dopesa, 1977. ISBN 84-7235-303-6

La Comuna de París y los Republicanos

El 18 de marzo de 1871 estalló un movimiento insurreccional en País que gobernó la capital francesa durante sesenta días, instaurando un régimen autogestionario. Un nuevo clímax revolucionario del que no querian perder detalle lxs republicanxs peninsulares. En su 147 aniversario recuperamos un artículo de Albert García Balañà sobre la influència de la Comuna de París sobre sindicalistas y republicanxs:

Garcia-Balañà, Albert (2016) “Bajo la sombra de la comuna: sindicalismo y republicanismo en la Barcelona de 1871”. En: Historia Contemporánea. Núm. 53. p. 491-520.

El artículo reabre el debate historiográfico sobre el impacto de la Comuna de París en la España de 1871. Atendiendo des de los relatos de los refugiados de la Comuna a las presiones de Thiers sobre el gabinete Serrano-Sagasta para la persecución de los exiliados políticos. ¿Como fué la recepción de la revolución parisina? ¿Qué reflejos tuvo en la protesta obrera y movilización política en Barcelona? ¿ Cuanto duró la ofensiva gubernamental los mismos días de mayo de 1871?

El artículo completo en el siguiete enlace: https://repositori.upf.edu/handle/10230/27476

Presentación Estudios sobre el republicanismo histórico en España

El próximo martes 9 presentaremos en Oviedo el libro Estudios sobre el republicanismo histórico en España. Luchas políticas, constitucionalismo y alcance sociocultural. Esta monografia colectiva, publicada por el Real Instituto de Estudios Asturianos, reúne  trabajos de Ignacio Fernández Sarasola, Francisco Carantoña Álvarez, Víctor Rodríguez Infiesta, Manuel Suárez Cortina, Jorge Uría González, Joaquín Varela Suanzes-Carpegna y Sergio Sánchez Collantes, que es a la par coordinador de la obra.
El pasado Noviembre le dedicamos una entrada a esta obra donde recogimos también el índice (HiCR : Nuevo libro sobre el republicanismo histórico
El acto de presentación del libro será a las 19:30 en la sede del RIDEA y en la mesa participará Ignacio Fernández Sarasola y Sergio Sánchez Collantes.