Exilio republicano extremeño

EL EXILIO REPUBLICANO DE 1939, OCHENTA AÑOS DESPUÉS. I CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE EL EXILIO REPUBLICANO EXTREMEÑO. HOMENAJE A GREGORIO TORRES NEBRERA

El próximo año 2019 se conmemora el ochenta aniversario del inicio del exilio republicano español de 1939. Coordinados por el Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL), se tiene prevista la organización de una veintena de congresos en España y el extranjero.Exilioextremeno

Desde la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura se suman a esta iniciativa convocando el I Congreso Internacional sobre El exilio republicano extremeño. Este congreso, que tendrá lugar los días 13 y 14 de junio para compartir investigaciones entorno al exilio republicano, así como reivindicar la relevancia de la obra de los exiliados republicanos extremeños; prestando especial atención a la obra de autores como Arturo Barea, Enrique Díez- Canedo, Francisco Vera, Fernando Valera o Antonio Otero Seco.

El congreso, que contará con la presencia de destacados especialistas, está abierto a propuestas de comunicación sobre cualquier aspecto histórico, obra o autor del exilio republicano español, aunque se dará prioridad a aquellas que se ocupen del exilio extremeño. Los resúmenes, de un máximo de 150 palabras, pueden ser enviados hasta el 31 de marzo a los coordinadores del congreso, Chiara Pepe (chiara@unex.es) y Mario Martín Gijón (marting@unex.es)

Más información en: http://www.gexel.es/presentacion.html

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Mujeres en el exilio republicano 1939

Recientemente han anunciado la Primera Circular del Congreso Mujeres en el exilio republicano de 1939 que organiza la Comisión Interministerial para la Conmemoración del 80º Aniversario del Exilio republicano. Por si fuera de interés nos hacemos eco de la convocatoria de comunicaciones.mujeres_exilio

En 2019 se cumplen ochenta años del éxodo de la España vencida, inicialmente hacia la frontera francesa, y muy pronto hacia destinos europeos y americanos. Además de los soldados del ejército republicano y las instituciones, salió un enorme contingente dMujeree población civil poco visibilizado entre el que se hallaban muchas mujeres. Algunas habían tenido cargos públicos o habían desempeñado una profesión, como sanitarias, maestras, políticas, periodistas, escritoras o científicas. Sin embargo, la inmensa mayoría estaba integrada por mujeres sencillas, sin notoriedad pública, ocupadas en tareas de la vida cotidiana. Todas ellas vieron amenazadas sus vidas y forzadas a salir de sus hogares y localidades hacia rumbos inciertos. Este Congreso propone prestar una atención específica al colectivo femenino de perfiles diversos, desde la élite de mujeres dirigentes y profesionales a aquellas desconocidas y silenciadas. Asimismo, interesa conocer los lugares y espacios destinados a las republicanas, como los campos de concentración, las maternidades especiales o los albergues, donde compartieron tiempo y penurias con una infancia también abocada al destierro.

En el congreso se abordará el exilio desde una perspectiva de género e incidir en aquellos perfiles hasta ahora menos estudiados haciendo especial hincapié en la peripecia vital de las mujeres del pueblo, pero subrayando también la presencia femenina en diversos ámbitos profesionales y sociales del exilio. Estructurando el congreso en seis grandes ejes:

  1. El exilio de la población civil: mujeres del pueblo.
  2. Políticas, militantes, diplomáticas
  3. Ensayistas, filósofas, periodistas
  4. Escritoras, artistas
  5. Refugiadas: albergues, maternidades y campos de concentración
  6. Republicanas en la II guerra mundial: partisanas, resistentes y lucha antifascista

Las propuestas (250 palabras y 5 palabra clave máximo) deben enviarse al correo del Congreso:Exiliadas@geo.uned.es antes del 28 de mayo de 2019.

Del Exilio republicano a la Transición democrática

La semana pasada se anunció el Congreso internacional “Del Exilio republicano a la Transición democrática : balance historiográfico” de la Université Champollion (Albi), Université Jean Jaurès y Université Toulouse Capitole que se celebrará del 8 al 10 de octubre de 2019 en Albi y Toulouse (Francia). Organizado por Gexel, Grupo de estudio del exilio literario.

SPAIN-CIVIL WAR-REFUGEES

En 2019 se conmemora el 80 aniversario del exilio republicano español. Por primera vez desde el restablecimiento de la democracia, el gobierno español, presidido por Pedro Sánchez Pérez-Castejón (PSOE), ha creado una Dirección general de la Memoria histórica dependiente del Ministerio de Justicia. De este modo, las conmemoraciones institucionales ya no dependerán únicamente de las fundaciones ligadas a partidos políticos o sindicatos, ayuntamientos o gobiernos regionales comprometidos en un esfuerzo de deber de memoria republicana. En efecto, en esta ocasión, el gobierno español participará de manera activa en estas conmemoraciones en estrecha relación con las asociaciones de memoria de España y de otros países que hasta hoy se han convertido en los portavoces de esta memoria histórica, política, artística, literaria….
Por su parte, las universidades, los equipos de investigación y los profesores investigadores llevan años reflexionando e investigando, desempeñando una labor de historia sobre el exilio republicano de 1939. Este éxodo marcó un punto de inflexión en la historia de España y en la de los países que acogieron a los refugiados políticos de 1939. Este año de conmemoración es una oportunidad para hacer un balance sobre el desarrollo de los conocimientos y sobre nuestra comprensión de aquel acontecimiento, así como sus implicaciones a largo plazo, tanto en España como en los demás países implicados. El exilio republicano español ha sido abordado y estudiado desde diversas disciplinas y con una intensidad especial por parte de la historia desde hace veinte años. Esta historiografía tiene un carácter internacional debido a la naturaleza del acontecimiento que dio lugar al exilio: la guerra de España de 1936 a 1939.

La propuesta es reunir a los especialistas de este tema en un congreso sobre balance historiográfíco los días 8, 9 y 10 de octubre próximos en Albi y Toulouse, en este corazón geográfico, político y cultural del exilio español en Francia. Los ejes del congreso que nos proponemos abordar y que constituirán los bloques temáticos del congreso son los siguientes:

– Balance historiográfico general y discusión sobre las orientaciones y debates desde los últimos veinte años.
– Los impactos del exilio español en la sociedad y la política francesa en el marco nacional y local.
– El exilio desde una perspectiva de género
– Los lazos entre el exilio y las olas migratorias de los cincuenta y sesenta, durante mucho tiempo vistas como únicamente económicas.
– El exilio en el largo plazo, sus vínculos entre otros con el antifranquismo y la Transición.
– Los relatos, las memorias y culturas del exilio como elementos constitutivos de su historia.

Las propuestas (250 palabras y 5 palabras claves máx.) deben enviarse a los miembros del comité organizador antes del 28 de marzo 2019. ¿Os animais?
bruno.vargas@univ-jfc.fr
michel.martinezperez@gmail.com
elodie.das-neves-valente@univ-jfc.fr
vincent.marin@univ-jfc.fr

Expatriación y retorno republicano

El premio Miguel Artola para tesis doctorales en História Contemporánea ha sido concedido a la tesis “¿Un regreso imposible? Expatriación y retorno desde el exilio republicano” de Pablo Aguirre Herráinz. Felicidades desde HiCRepublicanas

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Queremos felicitar también a Jesús Movellán Haro por el accésit del V Premio de Investigación histórica “Javier Tusell” por el texto: “Democracia res-publicana: la idea de democracia del republicanismo liberal durante el inicio de la reforma política en España (1975-1977)”. El texto se publicará en la revista “Historia del Presente”, para lxs interesadxs

El exilio amarga: un líder republicano de cerca IV

“Aquello se va”, le dice Ruiz Zorrilla al doctor Betances. Hablan de Cuba: “hay mucha agitación”, le revela. La hay, se entiende, entre los gobernantes españoles. Es el 16 de marzo. Los apuntes no indican el año, pero podría haber sido cualquiera. Cuba gravitó constantemente sobre las preocupaciones de la monarquía. Ni siquiera el fin de la Guerra Larga las calmó. Podría decirse que Ruiz Zorrilla —así lo entendió, al menos, el historiador Julio Salom— y la conservación de las colonias, determinaron la estrategia de la Restauración en política exterior, lo que equivale a decir que la política interior condicionó la diplomacia española durante al menos cinco lustros.

“Aquello se va y me alegraría que se fuera mientras dura esta situación en España”, reconocía Ruiz Zorrilla a su médico. No deseaba, desde luego, que la futura República que aspiraba a dirigir se encontrara desde su nacimiento con un conflicto colonial de solución prácticamente imposible. Pero, a la vez, era consciente de que ese conflicto podía llevarse por delante la monarquía de los Borbones. Al fin y al cabo, la cuestión cubana determinó la caída del proyecto de monarquía democrática encarnada en Amadeo I y propició la llegada de la Primera República en febrero de 1873. Y “aquello”, el dominio español sobre las Antillas, se fue, en efecto, mientras “la situación” duraba. Pero ni Ruiz Zorrilla lo vio marchar, ni sus seguidores aprovecharon la coyuntura para acabar con “la situación”.

El exilio ofrece un amplio horizonte para ilusiones y esperanzas, pero da poco margen a las alegrías. Lo que recogió Ruiz Zorrilla, por el contrario, fueron desengaños, derrotas, desilusiones a manos llenas y una enorme frustración. Sobre todo porque en algunos momentos su triunfo no estuvo lejos. Lo rozó en agosto de 1883 y, quizá, a fines de 1884. Pero las oportunidades se sucedían y esfumaban una tras otra. La posibilidad de la revolución aparecía cada día más remota. Por eso resulta tan difícil de explicar que Ruiz Zorrilla no se dejara de una vez vencer por el desánimo. Él mismo era consciente del efecto destructivo que su interminable destierro acarreaba.

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El exilio amarga, envenena, corroe. El exilio, mientras dura, es derrota y, por eso, destruye. Pero incluso el rencor amasado en largos años de pelea contra el Estado monárquico puede convertirse en combustible para proseguir la lucha. Así lo reflejan sus palabras del 17 de septiembre de 1889.

El señor Ruiz Zorrilla me dijo hoy:

-Me han engañado de tal modo, que hoy deseo más hacer la revolución por vengarme de mis enemigos que por servir a mis amigos.

-Sí –le dije-; pero esa impresión la borrará el tiempo.

-No lo crea usted –me contestó-. Yo me conozco. Y luego eso sería un buen ejemplo para hacer respetar mi gobierno.

(Otras veces me ha confesado que si tuviera que volverá empezar se guardaría mucho de sacrificarse. La humanidad, ha añadido, no merece esos sacrificios).

Le dije que un periodiquito, la Gaceta española, anunciaba su entrada en Madrid.

Sí, me contestó; el otro día me dijo un conservador que viera lo que decía La Época, “que un gran patriota como yo sabría hacer ese sacrificio a sus convicciones”, y yo le contesté: “cuando uno quiere tirarse a una mujer, empieza por decirla que es bonita, y buena, y hermosa, etc.; y después que se la ha tirado, la echa de su lado”.

Era cierto que el trono y sus gobiernos, en repetidas ocasiones, trataron de seducir a Ruiz Zorrilla, de llevarle de vuelta a España, incluso ofrecerle la posibilidad, remota, de llegar a gobernar. También sabía perfectamente hasta qué punto el regreso en esas condiciones era un descrédito para el proyecto político que representaba. Y sabía, por último, que todo ello no era más que un engaño. A esas alturas ya no existía la posibilidad de un regreso honroso, ni siquiera para retirarse de la política. Lo que a Ruiz Zorrilla le quedaba por delante no era más que la ilusión, poco verosímil, del triunfo y la certeza de la derrota, a la que no terminaba de acostumbrarse.

Eduardo Higueras Castañeda

A vida o muerte: persecución a republicanos

Recientemente se ha publicado el libro de A vida o muerte: persecución a republicanos españoles, obra coordinada entre Gutmaro Gómez Bravo y Aurelio Martín NájeraAvidaomuerte

A vida o muerte pone de relieve cómo las investigaciones de los últimos años en torno a lo que se viene llamando la “memoria histórica” han dado un paso de gigante en el conocimiento riguroso de lo que pasó en la guerra, la posguerra y la dictadura, y la integración del caso español en el marco internacional de la degradación de los derechos humanos entre 1930 y 1945. Es evidente que quedan muchas lagunas por cubrir. Las investigaciones en marcha, impulsadas desde el mundo universitario y el movimiento memorialista, la apertura de nuevos archivos, los avances digitales al servicio del conocimiento de la historia ayudarán a satisfacer la demanda de verdad, justicia y reparación que se viene exigiendo desde diversos sectores de la sociedad española. Libros como A vida o muerte son necesarios para acercarse al insuficientemente valorado fenómeno concentracionario franquista, al trabajo forzado y la mano de obra cautiva, al sufrimiento y persecución del exilio republicano, a las cárceles de mujeres y al marco comparado entre España y Europa en el umbral de los años treinta y cuarenta del siglo XX, máxime cuando tiene la virtud de hacerlo llegar al gran público, cada vez más interesado en conocer nuestra historia reciente.

A vida o muerte, PDF con índice y prólogo

La reciente publicación retoma el hilo de las Jornadas del 28 febrero – 1 marzo 2017 de “A vida o muerte: cárceles, correccionales, campos de concentración y batallones de trabajo de los republicanos españoles”. https://www.ucm.es/hcontemporanea/a-vida-o-muerte

Un líder republicano de cerca (III): la Vívora de Asnières y el Ogro Revolucionario

Uno nunca debería fiarse al cien por cien de lo que se afirme en un libro firmado por la “Vívora de Asinières”. A caballo entre los siglos XIX y XX, Luis Bonafoux es un emblema de la bohemia y de la polémica periodística. Basta recordar la diatribas que dedicó a Leopoldo Alas en su ruidoso panfleto Yo y el plagiario Clarín. El ruido y algo de mala intención también le acompañaron en la política. Durante sus años parisinos, se le acusó de vender confidencias a la Embajada sobre los revolucionarios españoles, con quienes solía pasar el tiempo. Hay pocas dudas de que así era, y no era el único. En sus crónicas abundan las referencias a los emigrados, pero nunca estuvo en el entorno próximo de Ruiz Zorrilla, un nombre que halagaba y enfangaba por partes iguales. Así lo pintaba en un artículo que se publicó el 13 de marzo de 1895 en El Correo de Puerto Rico:

Desgraciadamente el señor Ruiz Zorrilla, a pesar de sus eximias condiciones, a pesar también de su gran corazón, no era generoso de dinero. Rico, con 27 casas en Madrid, y con muchos miles de duros en el Banco, don Manuel no pudo impedir en ningún tiempo que pasasen hambre el puñado de valientes que jugaron por él la fortuna, la carrera y la cabeza. España, que por otras condiciones merece aplausos, es el país más económico de Europa, y el señor Ruiz Zorrilla era muy español. Si había fondo del partido, los emigrados comían de vez en cuando, para no perder la costumbre, porque el jefe distribuía los fondos con la escrupulosidad con que un mayordomo distribuye los de una casa grande. Pero si no había fondos, los emigrados ayunaban diariamente.

Zorrilla, recién llegado a España después de veinte años de exilio, no tenía ni veintisiete casas en Madrid, ni tantos miles de duros en el banco. Había sido rico. Pero a esas alturas vivía del patrimonio de su mujer, un capital que nunca arriesgó en sus intentonas revolucionarias. Todo lo contrario pasó con la parte privativa de su patrimonio, invertida en el poco rentable pozo de las conspiraciones. Es probable que no concibiera una forma mejor de solucionar el hambre de los exiliados republicanos que el triunfo de su revolución. El testamento de Ruiz Zorrilla, publicado hace algunos años, no es precisamente el que habría dejado un potentado.

Muchos de los exiliados zorrillistas a los que aludía Bonafoux −Casero, Prieto, Muñoz, Ladevese, Lapuya…− se empeñaron en contradecirle. No porque el dirigente republicano fuera necesariamente un dechado de generosidad, sino porque tampoco escatimó esfuerzos en buscarles colocación, en emplearles él mismo, en abrirles de par en par las puertas de su casa (a veces de su cartera) o negociar, si era necesario, una amnistía con las mismas instituciones a las que combatía.

Pero si algo disfrutaba la Vívora de Asnières era demoler mitos, burlarse de los ídolos, humanizar todo aquello que otros veneraban, mostrar las debilidades de quienes eran tenidos por grandes hombres. Ese era el caso de Ruiz Zorrilla, a quien Bonafoux veía rodeado siempre de los emigrados, las “gentes candorosas” que “con el andar pausado de la raza árabe, y con displicente apostura… discurrían antaño por las calles de París” imaginándose ministros de una futura república. Era la “Corte de don Manuel”. Bajar del pedestal ese nombre que los exiliados pronunciaban con reverencia −hasta el punto de designarse a sí mismos con él− era tentador. Por eso lo describía en sus últimos momentos, viudo, enfermo, derrotado y despistado:

en el Grand Hotel, sentado en un sillón de los que están a la disposición de todo el mundo en aquel establecimiento; vestido desaliñadamente, con un levitón que antaño había sido pardo, embutida la testa en monumental chistera, muy distraído al parecer, como si le preocupase alguna idea, y con el índice de la diestra mano sepultado en la nariz. Ante aquella ruina dolorosa me descubrí como se descubre el viajero al encontrar una sepultura en el camino.

La burla, la malicia y el afán iconoclasta se entremezclan en la mordaz literatura de Bonafoux disfrazados, como en esta ocasión, de una compasión cruel y un respeto, sin duda, hipócrita. Se recreaba mostrando al héroe desnudo y vencido. Pero lo cierto es que ni los exiliados republicanos ni su jefe salieron tan mal parados como otros personajes públicos en sus crónicas. Así comenzaba este artículo:

Don Manuel Ruiz Zorrilla está herido en el órgano que ha ejercitado más; está herido en el corazón… Don Manuel Ruiz Zorrilla no informaba su vida física en el principio del cínico Cambaceres, quien decía, en días de hambre popular, que el revolucionario debe restaurarse comiendo bien y bebiendo mejor para no sucumbir al peso de su trabajo.

Por otra parte, el ogro revolucionario tiene corazón de niño, y ese corazón ha pasado terribles zozobras, congojas espantosas, y ha llorado mucho en silencio ante las sombras de Mangado, de Villacampa, de los revolucionarios que murieron en tierra extranjera…

De que Bonafoux y Ruiz Zorrilla se conocieron personalmente no hay duda. Raro fue el caso de un español en París que no comiera alguna vez en su mesa. Sobre todo en las principales festividades del año, cuando el comedor del jefe exiliado se llenaba de expatriados para cenar. Al menos en una de esas celebraciones estuvo presente Bonafoux con otros comensales, “mitad españoles y mitad americanos”. Se hablaba de España, de Francia y de la comida: “don Manuel que presidía democrática y patriarcalmente −es decir, en zapatillas− resumió el debate culinario con una frase que es un poema: ‘yo, si he de decir la verdad, prefiero a todos los platos franceses un chocolatito con migas'”. Un poema, quizá no tan cómico como Bonafoux apuntaba, y quizá no tan trágico. Con esas pocas palabras, en su habitual tono familiar y pedestre, el Ogro Revolucionario resumía veinte años de desarraigo.

EDUARDO HIGUERAS CASTAÑEDA