La República, el pueblo, sus cantares y algunos de sus cantores

“El pueblo, se ha dicho, es el mejor de los poetas, el más sublime de los cantores”. Así comenzaba Antonio García Vao uno de sus primeros artículos para Las Dominicales del Libre Pensamiento. Se titulaba “Los cantores del pueblo” y fue publicado en el número 25 del periódico que dirigían Fernando Lozano (“Demófilo”) y Ramón Chíes, correspondiente al 22 de julio de 1883. Era una de sus primeras colaboraciones en el semanario republicano, en el que ya habían aparecido algunas de las composiciones que dieron forma a su libro Ecos de un pensamiento libre (1885).

García Vao tenía poco más de veinte años cuando publicó este artículo. Sólo vivió tres más. A fines de 1886, como explicó Isidro Sánchez, “fue asesinado por un albañil a quien alguien había pagado, el mismo día en que publicaba un artículo contra las órdenes religiosas”. No fue, por cierto, el único periodista republicano asesinado en esos años. Así murió tres meses antes el progresista conquense Julián Albaráñez en las inmediaciones de su pueblo, Albaladejo del Cuende. También el ex diputado federal Emigdio Santamaría falleció en circunstancias similares en Vallecas, a mediados de 1882.

A pesar de su juventud, la firma de García Vao ya había adquirido una considerable reputación en la prensa madrileña como colaborador de El GloboLa Ilustración Española y Americana y otras cabeceras de relieve. Su labor intelectual era intensa y prometedora. Lo demuestra su actividad en 1885, cuando al margen de sus publicaciones periodísticas, dio a la imprenta un poemario, un tratado de filosofía grecorromana y otro de filosofía de la historia. Buena parte de su obra impresa (El monaguillo, La encubridora, Amor que mata la fe…) salió a la luz de manera póstuma.

García Vao era manchego, de Manzanares. También Demófilo, redactor de Las Dominicales —y, sin duda, una de las referencias fundamentales para comprender la cultura republicana y la movilización anticlerical en la Restauración—, procedía de la provincia de Ciudad Real. Es significativo que Lozano usara como seudónimo en los periódicos su nombre simbólico de la masonería: “amante del pueblo”. Como él, García Vao era masón y se reconocía librepensador y amante del pueblo. De ello trata su artículo “Los cantores del pueblo”. De hecho, toda su obra trata de ello.

Antonio Rodríguez García Vao

“Los pueblos artistas difícilmente serán esclavos”, era la conclusión del artículo. Es difícil no encontrar “el pueblo”, idealizado como una entidad por naturaleza libre y buena, en el centro de las reflexiones republicanas. Enfrentado a la oligarquía explotadora o al clero corruptor, se identificaba, conforme a este esquema, con la virtud, siempre amenazada por el influjo de la esclavitud y la superstición; tendente, siempre, a la libertad y al progreso. De ahí el interés que muchos intelectuales demócratas mostraron hacia las diferentes expresiones de la cultura popular, en las que buscaban un reflejo necesariamente sencillo de esa virtud natural y espontánea del buen pueblo.

La tradición popular no podía ser en su origen un registro de valores de sumisión, de fanatismo o superstición, ni un lastre reaccionario en la vocación popular hacia la libertad: “es muy de notar que lo que menos ha inspirado al pueblo español ha sido la religión, a pesar de habérsele tenido por católico ferviente. Es más; muchos de sus cantares lo que muestran e indican es poco respeto a la religión”. Por eso García Vao, al hablar de sus cantares, los caracterizaba, basándose en una coplilla sobre el Cid, como “la representación más genuina de nuestro carácter independiente y republicano”.

Más allá de las aristas interpretativas que conlleva este análisis republicano acerca de lo popular, lo verdaderamente relevante es comprobar cómo se extendió una sensibilidad preocupada por registrar las expresiones de lo que comenzaba a definirse como “folk-lore” desde una perspectiva progresista. Un propósito que, a la vez, implicaba reconocer la dignidad del género en sus diversas manifestaciones, y su reivindicación. A ello dedicó gran parte de su vida otro Demófilo, Antonio Machado Álvarez, uno de los principales impulsores de los estudios folcloristas en la España de fin de siglo.

A este “Amante del pueblo”, miembro de una saga de intelectuales vinculados con el liberalismo radical en el Sexenio y con el institucionismo en la Restauración, le dedicó algunas páginas Ian Gibson en su biografía sobre su hijo Antonio (Ligero de equipaje, 2007). Seguramente merece algunas más. Estirando del mismo hilo podría, por ejemplo, llegarse a otro interesante intelectual republicano, volcado en el estudio del folclore de su comarca y convencido de que en la esencia de lo popular podían también encontrarse claves para la convivencia democrática. Hablo de Luis Ríus Zunón.

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Luis Ríus Zunón (1901-1974)

No me voy a detener mucho en él. Nació en Tarancón (Cuenca) en 1901. Su carrera política le llevó, durante la Segunda República, al gobierno civil de diversas provincias. De la suya, entre otras. La guerra le obligó a exiliarse y murió en México en 1974. En la actualidad, su figura y su obra ha sido rescatada desde la perspectiva de los estudios literarios gracias a los esfuerzos de César Sánchez Ortiz, Pedro Cerrillo y María Olmedilla. De los barrios pobres de Tarancón, al exilio, Ríus se llevó la música. Allí la conservó. Y de allí, de vuelta, se la trajo Javi Collado, la voz de “Zas-Candil!“. A su manera, otro “Demófilo”. El documental, “Memorias transatlánticas“, incluido en su segundo disco (En el camino, 2018), explica con detalle esta peripecia.

La música y la poesía, en el caso de Ríus, fueron un remedio contra el desarraigo y sus heridas; un puente cultural entre su pueblo y el destierro. De paso, conservó y desarrolló una tradición que, al otro lado del Atlántico, seguía su propio camino. De ese buen pueblo de la tradición progresista, de la virtud que los republicanos identificaron en sus esencias, de su vocación independiente y libre, de su dignidad, habla el pasodoble “Al baile“: “Al de los ricos no voy / voy al baile de los pobres / que los ricos bailan sólo / lanceros y rigodones / Yo no se hacer reverencias / propias de la gente noble / porque me brinca la sangre / en cuanto oigo dos acordes”.

Ramón Elices: aproximación a un militar y publicista republicano

Hace unos años, buceando en un libro sobre la historia local de un pueblo lindero al de mi padre, el autor (un sacerdote que se dedicó en su vejez a la catalogación y transcripción de los documentos del archivo municipal) recordaba una máxima con la que cualquier historiador se sentirá plenamente identificado. Parafraseándole, venía a decir algo así como: “en la Historia, como en la pesca, para uno que sale, se escapan ochenta”. Se congratulaba del hallazgo de un expediente judicial, riquísimo en detalles y anécdotas, en el que se reflejaba el “divertido testimonio” (según el transcriptor) de una esposa casada con un marido adúltero, y la venganza que esta urdió contra el cónyuge infiel.

Sirva esta introducción para expresar una de estas cosas que, por el azar intrínseco a la labor investigadora, sacuden y animan el trabajo en los archivos y las bibliotecas. Interesado en el estudio de las culturas y tradiciones de pensamiento político, y su permeabilidad en el Ejército, apareció por sorpresa la figura de Ramón Elices Montes. Nacido en Baza en 1844 (dentro, por tanto, de la llamada “generación de la revolución”), este granadino no desarrolló únicamente la carrera militar, sino que se dedicó (en ocasiones, simultáneamente) a la literatura, la dramaturgia, el periodismo y, en sus últimos años, a la representación comercial y financiera de entidades hispanoamericanas en la España peninsular. Su prolífica producción en fuente impresa ha permitido una sugerencia de biobibliografía centrada en lo que F. Dosse, entre otros, denominó como “biografía intelectual”.

Dicha propuesta de reconstrucción biográfica, cuya publicación se encuentra pendiente, permitirá representar a un complejo soldado e intelectual que, por medio de la puesta en diálogo de su expediente militar, sus causas judiciales, su amplia producción de temática histórico-política (primándose su devenir ideológico) y los contextos en los que se desarrolló personal y profesionalmente, pretende ofrecer la imagen más completa posible. A nadie dejan indiferente sus zigzagueos ideológicos: su primera adscripción a la monarquía parlamentaria resultante de la Constitución de 1869, el viraje hacia la república federal, la vuelta al régimen de monarquía limitada, para retomar su filiación al federalismo pimargalliano y acabando en su última etapa mostrando sus simpatías hacia los gobiernos liberales de la Restauración.

Todo ello trufado de experiencias tales como un primer destino militar cubano (1870-1873), su participación en la III Guerra Carlista (1874-1876), sucesivos apresamientos y presidios (1877-1879), el secuestro y condena de su obra política (1878-1879), y su marcha hacia el exilio voluntario a destinos europeos e hispanoamericanos (1879-1887) marcaron indudablemente la maduración de sus postulados ideológicos e intelectuales. Unos postulados que, puede considerarse, orbitaron alrededor de varios ejes: su percepción del plano corporativo del Ejército, su persistente adecuación política (aunque siempre de tendencia progresista), y su interpretación individual de los códigos de honor, del americanismo, y del exilio.

JAIME TRIBALDOS MILLA

Memorias del exilio republicano

Recientemente apareció un nuevo libro sobre el exilio de la IIa República. Bajo el título: Caminando fronteras. memorias del exilio republicano españolb, bajo la coordinación de Pilar Nova Melle y Elena Sánchez de Madariaga. Ha sido recientemente publicado por la Asociación Descendientes del Exilio Español. (Madrid, 2019, DL. M-16282-2019) Acceso online al libro

ExiliosRecogemos seguidamente el sumario para su interés
Regás Pagés, Rosa “Prólogo” pg. 7-8
Nova Melle, Pilar “Prefacio” pg. 9-10
Sánchez de Madariaga, Elena “Introducción: el exilio republicano en la memoria” pg. 11-16

Testimonios:
Capítulo 1. Aub Barjau, Elena; Álvarez Aub, Federico David. “Mi querido Max” pg. 17-26
Capítulo 2. Giral Barnés, Ángela “Éxodo de la família Giral Barnés” pg. 27-42
Capítulo 3. Líster López, Enrique “El día más amargo en la vida de Líster” pg. 43-50
Capítulo 4. Madariaga Álvarez-Prida, Pura de “Recuerdos de infància de la guerra y el exilio”, pg. 51-66
Capítulo 5. Negrín, Carmen “¿Exilio? ¿Cuál exilio? Pg. 67-82

Voces institucionales
Capítulo 6. Font Agulló, Jordi; Serrano Jiménez, Miquel (Museu Memorial de l’Exili-MUME) “Fronteras, acogida e internamiento. Memorias del éxodo republicano de febrero de 1939 y de la llegada a Francia”, pg. 83-102
Capítulo 7. Escudero Galante, Francisco (Centro de estudiós Miguel Hernández) “Miguel Hernández: el exilio frustrado”, pg. 103-114
Capítulo 8. Aroca Mohedano, Manuela (Fundación Francisco Largo Caballero) “La odisea de Francisco Largo Caballero en el exilio: la verdadera faz del enemiga” pg. 115-130
Capítulo 9. Ruiz Rico, Javier (Fundación Domingo Malagón) “El muy leal y discreto Domingo Malagón”, pg. 131-142

III. Estudios
Capítulo 10. Guardia Herrero, Carmen de la “¿Se puede hacer patria?, el camino hacia el exilio de Victoria Kent”, pg. 143-158
Capítulo 11. Vicente, Henry “Escribir desde lo que se desvanece, los cuadernos autobiográficos de Luis Lacasa en el exilio” pg. 159-174
Capítulo 12. Molina, María Lourdes “Navegantes de la vida, venid a escuchar una noble historia: los surcos de la Guerra Civil y del exilio en la travesía de María Teresa León” pg. 175-202
Capítulo 13. Sueiro Seoane, Susana “Venturas y desventuras de <<la leona>>: exilio y trayectoria vital de Federica Montseny” pg. 189-202
Capítulo 14. Lorenzano, Sandra “Me quemo los Labios” pg. 203-220

80cumpleInformamos también del curso “El exilio republicano y los lugares de acogida” que empieza hoy lunes 10 de febrero. Realizado por Jorge de Hoyos Puente y Diego Gaspar Celaya, a petición de la Comisión Interministerial para la Conmemoración del 80 aniversario del exilio republicano español. Con el objetivo de  trabajar el exilio en el aula desde una perspectiva multidisciplinar, en la que prime un aprendizaje activo, crítico y significativo. Este curso se desarrolla en la plataforma del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF), desde el lunes 10 de febrero hasta el viernes 28 de febrero, con una dedicación aproximada de 6 horas. Enlace NOOC.

Una equilibrada y necesaria aproximación a la figura de Gumersindo de Azcárate

Hace pocos meses vio la luz un nuevo conjunto de aproximaciones a la figura de Gumersindo de Azcárate, sin duda un intelectual clave en la configuración del movimiento republicano de fines del XIX y comienzos del XX, si bien su proyección va mucho más allá de la militancia política.

La obra, coordinada y editada por los profesores Francisco Carantoña Álvarez y Francisco M. Balado Insunza, prosigue el surco abierto por diversos autores desde mediados de los años 80 del pasado siglo entre los que, seguramente, debería destacarse el monográfico, fruto de su tesis doctoral, que le dedicó Gonzalo Capellán de Miguel desde el prisma de la biografía intelectual. El anterior es, precisamente, uno de los autores que contribuyen a esta equilibrada compilación de aproximaciones sobre un personaje que integra múltiples facetas, desde la labor docente a la militancia política, el activismo y el trabajo doctrinal, el pensamiento y la obra institucional.

Al anterior se suman los propios editores, buenos conocedores de la trayectoria de Azcárate y del contexto político y social de la España del XIX, así como de su León natal. Javier Moreno Luzón, Manuel Suárez Cortina, Francisco J. Laporta, Elena Aguado Cabezas, Ángeles Barrio Alonso, Juan Ignacio Palacio Morena y Jorge Hoyos Puente completan una nómina perfectamente meditada para abordar desde diferentes ángulos los principales significados del mejor representante del krausismo y el reformismo social en la España del cambio de siglo.

Merece la pena recoger, como balance y anticipo de esta obra colectiva, las palabras con las que el propio Francisco Carantoña, catedrático de historia contemporánea en la Universidad de León, cerró una entrevista sobre Azcárate realizada por Cristina Fanjul para el Diario de León el 28 de julio de 2019:

“Azcárate tenía auténtico sentido de Estado, por encima de partidismos. Era un verdadero liberal, que defendía el derecho de todos los partidos a ser legales y a exponer sus ideas, por muy distante que estuviese de ellas. Lógicamente, era también un defensor de la libertad de conciencia, del derecho a practicar cualquier fe religiosa y de la laicidad y neutralidad del Estado en este terreno. Era profesor, pedagogo, y confiaba en la educación como instrumento de progreso. Era progresista en el mejor sentido del término, confiaba en la ciencia y en la capacidad del ser humano para crear e innovar. Tenía un profundo sentido ético, que le llevaba a condenar cualquier tipo de corrupción, creía que no se podía separar la moral privada de la pública. Todo ello sigue siendo plenamente actual, es intemporal. Por eso sus escritos, independientemente del interés académico, se reeditan y pueden ser leídos con gusto un siglo después de su muerte”.

El índice completo de la obra puede consultarse aquí. Y aquí, las cubiertas, prólogo e índice. El libro, de 414 páginas, fue publicado en 2019 por el Instituto Leonés de Cultura.

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Gumersindo de Azcárate por Joaquín Sorolla

Nueva biografia de Fernando Garrido

Volvemos a publicar por una buena notícia. Próximamente se presenta el volúmen núm. 32 de la col·lección “Cooperativistes Catalans”. En concreto la nueva, critica y revisada biografia de Fernando Garrido Tortosa. Agitación y escritura política. La pulsión cooperativista de Pere Gabriel

La presentación del libro será el próximo jueves 23 de enero a las 18’30h en la Biblioteca de la Fundació Roca i Galès de Barcelona (C / Aragó 281, 1º, 1ª,. Metro parada Passeig de Gràcia). Presentació conduida per l’economista i historiador M. José Edo i el propi autor, Pere Gabriel, Catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona.

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Datos del libro:

Título: Fernando Garrido Tortosa. Agitació i escriptura política. La pulsió cooperativista

Autor: Gabriel, Pere

Editorial: Cossetània edicions, 2020

ISBN: 9788490349045

Texto presentación: Fernando Garrido Tortosa (Cartagena, 1.821? Córdoba, 1883) fue un político demócrata y republicano federal español que se proclamó socialista. Escritor de una extensa obra progresista, anticlerical y librepensadora, fue, también, uno de los principales y más influyentes propagandistas del cooperativismo en España y muy especialmente en Cataluña en el siglo XIX, a raíz de la visita que haga a Manchester y en el que conoció el obra de los Pioneers of Rochdale. Su reiterada implicación en las principales conspiraciones revolucionarias antimonárquicas lo llevó a permanecer a menudo en prisión y al exilio y, de rebote, a conocer y formar parte de las principales vanguardias demócratas y revolucionarias europeas del momento, junto a personajes como los italianos Mazzini y Garibaldi, el húngaro Kossuth, los franceses Ledru-Rollin y los hermanos Reclus, o el ruso Bakunin. La importancia de las relaciones de Garrido con el republicanismo y el cooperativismo catalanes ha sido a menudo recordada, pero no ha contado con ningún estudio específico. Junto a la valoración de Fernando Garrido como historiador, publicista y político republicano federal, sin duda uno de los principales personajes del ochocientos, este libro pretende poner de manifiesto su contribución fundamental al cooperativismo y también a la cultura republicana y obrerista catalanas.

“Sueños de revolucionario” Vicente Blasco Ibáñez

Recientemente se publicó el libro “Sueños de revolucionario”, editado por el profesor Emilio Sales y Paco Fuster. Se trata de una antología que reúne las mejores veinticinco entrevistas que el político y escritor, Vicente Blasco Ibáñez, concedió a lo largo de su vida, para periódicos y revistas de países como España, Francia, Argentina, Estados Unidos o Cuba. Muchas de ellas permanecían inéditas en formato libro y otras han sido traducidas al castellano por primera vez.

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Recuperamos notas de la edición: Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) fue un hombre extraordinario cuya azarosa peripecia vital desbordó, con creces, el calificativo de «novelesca»; un personaje verdaderamente camaleónico, poliédrico y versátil, cuya naturaleza resulta imposible de encajar en cualquier molde o etiqueta. Político y escritor, facetas con las que habitualmente lo asociamos, Blasco Ibáñez fue también periodista, editor, colonizador y guionista. Valenciano universal, de carácter afable y espontáneo, en ocasiones rudo y fanfarrón, fue un visionario y un adelantado a su tiempo, con una fuerza de voluntad inmarcesible.

Aunque alguna vez insinuó la posibilidad de escribir unas memorias, su prematura muerte nos privó de un testimonio que, sin duda, hubiese sido de excepcional valor. Este vacío lo cubren con creces Emilio Sales y Francisco Fuster con la recopilación de las mejores entrevistas –la mayoría de ellas inéditas en forma de libro–, que el autor de Los cuatro jinetes del Apocalipsis concedió a lo largo de su vida.

Más información en: http://forcolaediciones.com/producto/suenos-de-revolucionario/

Exilio republicano extremeño

EL EXILIO REPUBLICANO DE 1939, OCHENTA AÑOS DESPUÉS. I CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE EL EXILIO REPUBLICANO EXTREMEÑO. HOMENAJE A GREGORIO TORRES NEBRERA

El próximo año 2019 se conmemora el ochenta aniversario del inicio del exilio republicano español de 1939. Coordinados por el Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL), se tiene prevista la organización de una veintena de congresos en España y el extranjero.Exilioextremeno

Desde la Facultad de Formación del Profesorado de la Universidad de Extremadura se suman a esta iniciativa convocando el I Congreso Internacional sobre El exilio republicano extremeño. Este congreso, que tendrá lugar los días 13 y 14 de junio para compartir investigaciones entorno al exilio republicano, así como reivindicar la relevancia de la obra de los exiliados republicanos extremeños; prestando especial atención a la obra de autores como Arturo Barea, Enrique Díez- Canedo, Francisco Vera, Fernando Valera o Antonio Otero Seco.

El congreso, que contará con la presencia de destacados especialistas, está abierto a propuestas de comunicación sobre cualquier aspecto histórico, obra o autor del exilio republicano español, aunque se dará prioridad a aquellas que se ocupen del exilio extremeño. Los resúmenes, de un máximo de 150 palabras, pueden ser enviados hasta el 31 de marzo a los coordinadores del congreso, Chiara Pepe (chiara@unex.es) y Mario Martín Gijón (marting@unex.es)

Más información en: http://www.gexel.es/presentacion.html

Dos nuevas tesis doctorales sobre la historia de la democracia republicana

Existen muchas formas de calibrar la salud de un campo de investigación. El de los orígenes de la democracia y la movilización republicana en España, se ha mostrado como un ámbito considerablemente fértil desde hace algunas décadas. Sobre todo si se tiene en cuenta que otros temas de estudio con un impacto mucho más inmediato sobre el público han absorbido ―sin duda con justicia, y por eso seguirán haciéndolo― gran parte de la atención de los historiadores. En este sentido, que en los primeros meses de 2019 se hayan presentado dos nuevas tesis doctorales directamente relacionadas con las culturas del republicanismo español es una noticia muy positiva para quienes nos dedicamos al asunto. No solo porque con ellas se profundice en aspectos desconocidos sobre un tema que presenta todavía importantes lagunas e interrogantes, sino porque el debate, con ellas, se renueva y, por supuesto, también se enriquece. A ello contribuyen de manera brillante las tesis doctorales de Ester García-Moscardó y Óscar Anchorena Morales. Brillo que, de hecho, llamaba ya la atención en la trayectoria predoctoral de dos autores de gran solvencia investigadora.

La figura del publicista federal Roque Barcia Martí (1821-1885) protagoniza la tesis, dirigida por Jesús Millán y María Cruz Romeo, que Ester García-Moscardó presentó en la Universidad de Valencia el 28 de enero. Isabel Burdiel, Adrian Shubert y Florencia Peyrou componían un Tribunal de altura para una investigación que da en una tecla especialmente importante sobre la formación y la divulgación de las primeras formulaciones del republicanismo histórico en España. La aportación de Roque Barcia, en este sentido, fue crucial. Sus devaneos en la última fase de su vida pública ―por su papel instigador en la rebelión cantonal de 1873 y, sobre todo, por renegar públicamente de ella― lastraron el reconocimiento del publicista sevillano entre sus correligionarios. Su legado, en este sentido, no conservó el vigor de otros dirigentes como Pi y Margall, Salmerón o Ruiz Zorrilla. Sin embargo, es sumamente difícil comprender el desarrollo de la democracia republicana en el tercio central del siglo XIX sin tener en cuenta su ingente labor intelectual y propagandista. En ella se formaron gran parte de los republicanos de su tiempo, desde el primer Castelar hasta el último lector de La Democracia, El Círculo Científico o El Demócrata Andaluz.

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Entre las carencias de la historiografía sobre la historia de la democracia llamaba también la atención la inexistencia de investigaciones de verdadero calado sobre los republicanos de Madrid. Probablemente, la capital y la corte han oscurecido a una ciudad con dinámicas sociales y políticas propias. A resolver esta carencia contribuye Óscar Anchorena con su tesis sobre “El republicanismo en Madrid. Movilización política y formas de sociabilidad, 1874-1923”. Un trabajo largamente madurado en el que el fenómeno republicano se concibe como un movimiento social de base del que arrancan prácticas políticas, formas de protesta, de encuadramiento y de organización (casinos, círculos, tertulias, clubes…) en las que no importa tanto las divisiones de los partidos, como los espacios compartidos para construir una ciudadanía democrática. Algo que, en sí mismo, ya suponía un desafío ante un régimen, el de la Restauración, que constituía un dique frente al desarrollo de la democracia. Àngel Duarte, Rosana Gutiérrez Lloret, Luis P. Martin, Florencia Peyrou y Rubén Pallol componían otro Tribunal de altura para esta tesis doctoral, dirigida por Juan Pro Ruiz, que se leyó el pasado viernes 22 de febrero en la Universidad Autónoma de Madrid.

Es justo que en Historia y Culturas Republicanas nos hagamos eco de dos novedades tan significativas y prometedoras. También lo es dar la más sincera y sentida enhorabuena a Ester García Moscardó y a Óscar Anchorena Morales, compañeros en muchos foros. Es de esperar que también lo sean de este proyecto.

Revisitando el pensamiento económico de Fernando Garrido

Cuando se reflexiona acerca de Fernando Garrido lo primero que se deja entrever es el papel fundamental que tuvo como teórico, en consonancia con su participación política real, del republicanismo federal en la España decimonónica. Sin embargo, cuando se habla de discursos nacionalizadores, de historiografía decimonónica, de construcción de identidades y de elementos que, en su generalidad, tienden a ser superestructurales, puede darse el caso de que olvidemos las bases que los asientan, el modelo legitimador que las sustentan.

Este demosocialista que participó en las insurrecciones populares (aunque no creyera en la revolución social), fue encarcelado y forzado al exilio en reiteradas ocasiones. Combatió en la teoría y en la práctica todas aquellas actitudes y prácticas que atentaban contra la democratización política de la sociedad española y que mantenían a la clase trabajadora en condiciones de depauperación alarmante. Garrido consolidó en su pensamiento unos posicionamientos teóricos económicos que, aunque en ocasiones contradictorios e idealistas, no por ello dejaban de ser un poso fundamental en toda su teoría política. Tanto es así, que sus obras de carácter histórico pertenecientes a la corriente historiográfica republicana contestataria, de la que sería partícipe activo a lo largo de su vida, no pueden comprenderse realmente si no se aborda su pensamiento económico.

Garrido se autocalificaba como socialista, y de hecho participó en los enconados debates que se produjeron a mediados de siglo con otros republicanos sobre el carácter que había de tener la democracia que se pretendía implantar en España. Tal fue el caso de la confrontación entre uno de los mayores representantes del republicanismo de carácter liberal, José María Orense, quien renunciaba a apostillar la “democracia” como “socialista”, al tiempo que Garrido defendía la idoneidad de tal unión.

“El carácter general, común a todas las doctrinas socialistas, es el de querer reformar y mejorar la sociedad, aplicando a todo el principio de asociación. Por esto fueron llamados socialistas o societarios, y no por querer aplicar sus sistemas reformistas a la sociedad, como muchas personas piensan, autoritariamente, los socialistas modernos” (Garrido, 1970c: 35).

Evidentemente, el problema no era formal sino claramente de fondo. El debate se tradujo en la confrontación entre la defensa a ultranza de la propiedad privada del sistema capitalista, primando el individuo a la sociedad, y la defensa de una propiedad privada cuya autonomía, aun dándose y defendiéndose, se ponía al servicio de las necesidades sociales.

Así, Garrido, como propagandista imbuido por la búsqueda de la cientificidad de su época, entendió la necesidad de escribir desde la Historia. Por tanto, escribiría Historia situándose como defensor de los trabajadores, y para ellos narraba su historia fundamental, su Historia de las clases trabajadoras, de 1870. Una obra fundamental puesto que permite acceder no solo a sus postulados políticos (que atraviesan la generalidad de su obra) sino, sobre todo, a su pensamiento económico. Así, cuando denunció las condiciones de vida de la clase trabajadora española, las pésimas jornadas laborales a las que se veían atados mujeres y niños, o cuando elevó críticas contra aquellos jornales irrisorios que percibían, no lo hizo como una forma de propaganda que adscribiera el movimiento obrero al republicano. Buscaba las raíces del problema económico en España, y percibía que, si la libertad se circunscribía únicamente al campo de la política, sería una libertad falaz al no quebrar las cadenas que ataban a la clase obrera a la miseria. Cadenas que debían comenzar a cuestionarse aplicando un principio básico y transversal (y teleológico) en la obra de Garrido: el principio de la asociación.

Por tanto, y en relación con la necesaria unión de libertad política y económica, Garrido afirmó que:

“La evolución económica que ha de emancipar a las clases trabajadoras del yugo del capital, coincidirá con la revolución política, por ser el únimo (sic) medio de que la democracia pueda consolidar sus principios de libertad y de igualdad, o impedir las reacciones, que devuelvan el poder a manos de las clases privilegiadas: porque nunca ha sido efectiva la emancipación política de una clase si no ha sido precedida, acompañada, o inmediatamente seguida de su emancipación económica” (1975: 132)

Aun así, defendía, por supuesto, el sistema económico liberal, capitalista, aunque pretendiera su radicalización democrática (en sentido político y económico). Esto le llevó a plantear asociaciones y luchas de carácter interclasista (lo cual estaba presente en la mayor parte del espectro republicano de su tiempo), por lo que pese a afirmar la existencia de clases diferentes, los propietarios y los trabajadores, no las situaba como antagónicas más que de forma coyuntural. La situación podría y habría de revertirse si las asociaciones renunciaban a sus intereses egoístas y se focalizaban en el bienestar de la sociedad española en su conjunto.

Si el problema principal no emanaba para Garrido de la contradicción capital-trabajo como argumentaría el marxismo, ni de la falta de distribución de la propiedad privada individualizada o la inexistencia de esta, como expondrían anarquistas y otros grupos “apolíticos”, ¿de dónde surgían las cadenas para las clases populares españolas? Garrido escribió:

“De aquí que el comercio fuera, y sea todavía para muchas naciones, un medio político de domino sobre otras, y que en todas lo sea del predominio del comerciante sobre el productor, del capitalista sobre el obrero. Acaso, y sin acaso, el secreto de la destrucción del pauperismo, de la emancipación de las clases trabajadoras, dependa, si no en exclusiva, fundamentalmente, de la subordinación de la función comercial a la productora, de la supresión, por el cambio directo de los frutos del trabajo entre los mismos productores, de las densas nubes de intermediarios, parásitos improductivos que, apoderándose momentáneamente de la riqueza producida imponen la ley al productor, interponiéndose entre él y los consumidores y no dejando a éstos otro arbitrio que comprarles los géneros que ellos no han creado, pero que compraron para revenderlos caros” (1970a: 130).

Por tanto, es posible aventurar que entre esos propietarios (una minoría) y la mayor parte de la sociedad, conformada por los trabajadores, para Garrido se encontraría el intermediario, el comerciante. Por tanto, Garrido entendía (al comparar la concepción de la producción con el de la distribución) que las problemáticas socioeconómicas esenciales provendrían de los intereses surgidos en el intercambio y no de la apropiación del trabajo social producida en la fase productiva. Por supuesto, esto no significa que negara que la burguesía industrial tenía un papel protagonista en el fomento de la desigualdad social. Garrido entendía que:

“Los explotadores, decimos, habian (sic) puesto en tales condiciones á los obreros que no podían moverse, que no tenían ni hogar, ni familia, ni libertad, solo tenían un derecho, el de trabajar, percibiendo por ello, primero el alimento, mas tarde un salario que no bastaba para comprar lo necesario á reparar las fuerzas” (1868: 953)

Por lo que terminaría por apuntar que:

“En una palabra, el empresario ha sustituido al señor feudal, y la existencia de este intermediario es el motivo de que las relaciones económicas sean antagonistas, la producción menguada y la miseria general” (Garrido, 1970b: 20)

Sin embargo, y pese a tal concepción de los propietarios industriales, y fruto de la interpretación que hacía del proceso distributivo, terminaba por caer en un discurso interclasista que terminaba por fundamentarlo en la necesidad de la asociación por clases y de clases para superar los escollos y problemas sociales mediante reformas políticas que combatieran la depauperación. Sin embargo, ¿de dónde vendría este análisis? De la causa primera. No se puede comprender tal posicionamiento respecto a la situación de fricción o alianza de clases sin comprender la concepción que tenía el propio Garrido de la propiedad privada. Concepción semejante a sus compañeros demosocialistas e, incluso, a los demoliberales. Así, para Garrido:

“La primera condición de la libertad es la propiedad. El hombre no es libre de hecho, sino proporcionalmente á los medios con que cuenta para satisfacer sus necesidades, y sabido es que la propiedad figura como el primero y mas eficaz de los medios que aseguran la independencia del hombre [sic]” (1868: 14).

Para concluir, es necesario terminar esta reflexión remarcando, pues, la necesidad de releer a autores republicanos como Fernando Garrido. Una relectura que aspire a comprobar si sus posicionamientos políticos y sociales, la instrumentalización nacionalizadora que se daba en su historiografía, entre otros elementos, obedecían a alguna dinámica concreta más allá de la meramente culturalista, superestructural. Puede afirmarse, visto lo visto, que quizás haya que retomar ciertos cabos que se han ido soltando (no siempre, por suerte) a la hora de establecer análisis lo más completos posibles. Cabos como el que se ha intentado amarrar aquí: el posicionamiento económico. Pues no ha de olvidarse que la economía define, a nuestro modo de ver, las actitudes y relaciones sociales más básicas, y, por tanto, han de tener repercusiones en todo el edificio social.

Adam Abbou

Bibliografía:

Garrido, F. (1868): Historia del reinado del último Borbón de España. Madrid: Salvador Manero.

Garrido, F. (1970a): Historia de las clases trabajadoras. 2. El siervo. Madrid: Zero, S.A.

Garrido, F. (1970b): Historia de las clases trabajadoras. 3. El proletario. Madrid: Zero, S.A.

Garrido, F. (1970c): Historia de las clases trabajadoras. 4. El trabajador asalariado. Madrid: Zero, S.A.

Garrido, F. (1975): La federación y el socialismo. Barcelona: Editorial Labor

República y prensa (Actas Oporto, 2017)

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Presentamos unas actas recientemente publicadas en Portugal con interesantes aportaciones sobre republicanismo y prensa:

LIMA, Helena; REIS, Ana Isabel, COSTA, Pedro (2018) “Comunicación y espectaculo” Actas del XV Congreso de la Asociación de historiadores de la comunicación. Oporto : Universidade do Porto. ISBN 978-989-746-183-5

Comunicaciones:

  • Fernandes Alves, Jorge “Entre a República e a Imprensa. Dois jornalistas do Porto – Rodrigues de Freitas e Sampaio Bruno” pg. 76-92
  • Baptista, Carla “Hermano Neves, Jornalista, Republicano e Moderno” pg. 498-511
  • Arroyo Cabello, María “José Martínez Tornel (1845-1916) y sus campañas sociales en El Diario de Murcia. Un caso de profesionalidad y solidaridad”, pg. 657-675
  • Sánchez Collantes, Sergio “Las ilusiones marchitas: democracia republicana y federalismo en Enrique Vera y González (1861-1914)” pg. 752-771
  • Higueras Castañeda, Eduardo “La proyección iberista del progresismo republicano en España: una aproximación a través de la prensa (1880-1895)” pg. 896-927