El republicanismo español durante la Transición. Otra mirada sobre el proceso de democratización en la España de los años setenta:

Antes de comenzar esta breve entrada, quiero agradecer a las y los miembros de Historia y Cultura Republicanas su invitación a participar en esta red de especialistas en el republicanismo español. En mi caso, espero aportar mi granito de arena desde el estudio de los republicanos durante un periodo poco estudiado por la historiografía sobre el republicanismo que podemos entender como “histórico”. Me refiero al periodo que comprende la crisis final del régimen franquista y el inicio de la transición hacia la democracia en España.

Más allá de 1939 y la derrota de la Segunda República en la Guerra Civil, los historiadores que han trabajado sobre el republicanismo español lo han hecho, sobre todo, desde los estudios sobre la clandestinidad y, muy particularmente por su relevancia sociocultural en los países de acogida, sobre el exilio llamado, en términos generales, “republicano”. En este sentido, no sólo se ha analizado la realidad de los herederos directos del republicanismo histórico sino la de todos aquellos partidos y fuerzas políticas y sindicales que defendieron la Segunda República y fueron derrotadas igualmente en la guerra y condenadas a lo que elocuentemente Fernando Valera designó como los tres “ierros”: destierro, encierro o entierro. Para la Transición, la tendencia general se basó en interpretar que del republicanismo ya no existía o, a lo sumo, había muerto casi al mismo tiempo que Franco.

Sin embargo, en mi tesis doctoral, Los Últimos de la Tricolor: republicanos y republicanismo durante la transición hacia la democracia en España (1969-1977) me propuse revisar esta interpretación y valorar hasta qué punto el republicanismo español sobrevivió o no a Franco y qué posibilidades tenía durante los primeros momentos de la Transición. En mi estudio me centré tanto en los últimos gobiernos de la República en el exilio como en el partido político ARDE (Acción Republicana Democrática Española) y comparé su proyecto y acción políticas con otros grupos de la oposición antifranquista, así como con el propio gobierno postfranquista liderado por Adolfo Suárez desde julio de 1976. Asimismo, todo ello me permitió constatar si del republicanismo histórico quedó algo más allá de este periodo o si, por el contrario, desapareció después de ser una de las principales propuestas alternativas, no solo como Estado sino como cosmovisión, desde al menos el primer tercio del siglo XIX español. Considero que este tipo de estudios permite revisitar un proceso histórico tan complejo como el de la transición y, del mismo modo, ponerlo en relación con otro de los grandes temas de la historiografía española como es el estudio del republicanismo a lo largo de nuestra Historia Contemporánea.

Jesús Movellán Haro