Una equilibrada y necesaria aproximación a la figura de Gumersindo de Azcárate

Hace pocos meses vio la luz un nuevo conjunto de aproximaciones a la figura de Gumersindo de Azcárate, sin duda un intelectual clave en la configuración del movimiento republicano de fines del XIX y comienzos del XX, si bien su proyección va mucho más allá de la militancia política.

La obra, coordinada y editada por los profesores Francisco Carantoña Álvarez y Francisco M. Balado Insunza, prosigue el surco abierto por diversos autores desde mediados de los años 80 del pasado siglo entre los que, seguramente, debería destacarse el monográfico, fruto de su tesis doctoral, que le dedicó Gonzalo Capellán de Miguel desde el prisma de la biografía intelectual. El anterior es, precisamente, uno de los autores que contribuyen a esta equilibrada compilación de aproximaciones sobre un personaje que integra múltiples facetas, desde la labor docente a la militancia política, el activismo y el trabajo doctrinal, el pensamiento y la obra institucional.

Al anterior se suman los propios editores, buenos conocedores de la trayectoria de Azcárate y del contexto político y social de la España del XIX, así como de su León natal. Javier Moreno Luzón, Manuel Suárez Cortina, Francisco J. Laporta, Elena Aguado Cabezas, Ángeles Barrio Alonso, Juan Ignacio Palacio Morena y Jorge Hoyos Puente completan una nómina perfectamente meditada para abordar desde diferentes ángulos los principales significados del mejor representante del krausismo y el reformismo social en la España del cambio de siglo.

Merece la pena recoger, como balance y anticipo de esta obra colectiva, las palabras con las que el propio Francisco Carantoña, catedrático de historia contemporánea en la Universidad de León, cerró una entrevista sobre Azcárate realizada por Cristina Fanjul para el Diario de León el 28 de julio de 2019:

“Azcárate tenía auténtico sentido de Estado, por encima de partidismos. Era un verdadero liberal, que defendía el derecho de todos los partidos a ser legales y a exponer sus ideas, por muy distante que estuviese de ellas. Lógicamente, era también un defensor de la libertad de conciencia, del derecho a practicar cualquier fe religiosa y de la laicidad y neutralidad del Estado en este terreno. Era profesor, pedagogo, y confiaba en la educación como instrumento de progreso. Era progresista en el mejor sentido del término, confiaba en la ciencia y en la capacidad del ser humano para crear e innovar. Tenía un profundo sentido ético, que le llevaba a condenar cualquier tipo de corrupción, creía que no se podía separar la moral privada de la pública. Todo ello sigue siendo plenamente actual, es intemporal. Por eso sus escritos, independientemente del interés académico, se reeditan y pueden ser leídos con gusto un siglo después de su muerte”.

El índice completo de la obra puede consultarse aquí. Y aquí, las cubiertas, prólogo e índice. El libro, de 414 páginas, fue publicado en 2019 por el Instituto Leonés de Cultura.

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Gumersindo de Azcárate por Joaquín Sorolla

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