Rafael María de Labra en el centenario de su muerte

    Hace pocas semanas se cumplió un siglo del fallecimiento de Rafael María de Labra, que dejó de existir en Madrid el mes de abril de 1918. Nacido en La Habana allá por 1840, este brillante intelectual y político republicano vivió en Cuba durante su infancia y, tras pasar una temporada en Cádiz, terminó fijando su residencia en Madrid. Durante toda su vida mantuvo fuertes vínculos con Asturias, lo que explica por ejemplo que una calle lleve su nombre en la capital ovetense, homenaje también presente en localidades como Málaga o León pero no en Madrid, un detalle llamativo si se tiene en cuenta que fue el lugar donde desplegó el grueso de sus actividades públicas.

    Cada verano, Labra se desplazaba a Asturias y pasaba largas temporadas en su quinta de Abuli, en las proximidades de Oviedo. El mes de agosto solía vivir en Gijón, ciudad natal de su madre, Rafaela. Allí contaba con numerosas amistades, particularmente —aunque no sólo— entre los círculos republicanos de la localidad. El federal Apolinar Menéndez Acebal y el salmeroniano Vicente Innerárity fueron dos de los muchos gijoneses que mantuvieron estrechos lazos con él. El primero, en otro tiempo presidente de la Juventud Federal de la villa, le auxilió en la confección de su libro Gijón. Una villa del Cantábrico (1877), ya que le proporcionó cuantiosos datos, tal y como reconoció el propio Labra en el texto (habría sido la «otra mano» que Julio Somoza detectó y refirió en Cosiquines de la mio quintana pocos años después).

labra retrato motín nov 1891

Fuente: El Motín (Biblioteca Nacional de España)

    Al pensamiento reformista de Labra se han acercado especialistas como María Dolores Domingo Acebrón, Elena Hernández Sandoica o Francisco Erice. Si hay una idea que vertebre buena parte de la temática de los escritos de Labra, ésa es sin duda la de la preocupación por la llamada «cuestión social», que comprendía una serie de problemas a los que era preciso dar solución cuanto antes: para él, hablar de la cuestión social era hacerlo de las penosas condiciones de vida de los obreros, de la denigrante situación de las mujeres, de la importancia de la educación popular, de la ignominiosa esclavitud…

 

 

    Precisamente el último ejemplo citado constituyó uno de los frentes de lucha en los que más activamente se implicó Labra. Sus desvelos en ese terreno, con los que de hecho amenazaba poderosos intereses, terminaron colocándolo al frente de la Sociedad Abolicionista Española. Cuando en 1879 los demócratas gijoneses se convirtieron en los primeros de España en enviar firmas a las Cortes exigiendo la abolición de la esclavitud en Cuba, fue precisamente Labra el parlamentario encargado de leer la exposición remitida desde la villa al Congreso de los Diputados. Aunque inicialmente militó en el Partido Radical, la mayor parte de la vida política de Labra se desarrolló en el seno del republicanismo, como independiente o formando parte de la minoría republicana del Congreso; y casi siempre como representante de las Antillas, para las que defendió tenazmente un régimen autónomo.

    Es asimismo destacable lo avanzado de sus planteamientos respecto a los derechos de las mujeres. En una época en la que republicanos más “de izquierdas”, como Francisco Pi y Margall, sostenían que la mujer tenía su principal misión en el hogar, como transmisora del ideario democrático a los hijos, Labra ya defendía el sufragio femenino y la patria potestad compartida. En este y en otros terrenos, el mérito de sus propuestas y análisis queda reforzado tras ubicarlos en su contexto histórico. Naturalmente, no estaban exentos de limitaciones, que grosso modo eran las mismas que se detectan en la mayoría de aquellos reformistas antimonárquicos, que rechazaban la mera posibilidad de que las clases humildes dirigieran su propia emancipación y, paralelamente, creían en la necesidad de una paternal y profiláctica tutela “rectora” que las disuadiera de apostar por salidas revolucionarias (esto en una época muy cruda, en la que parece lógico que aquellos desahuciados del bienestar se vieran seducidos por otras expectativas de redención más ilusionantes).

    Abogado de prestigio y, como tal, defensor de numerosos periódicos republicanos denunciados por el asedio de la legislación canovista, Labra fue también profesor de la Institución Libre de Enseñanza, en cuya puesta en marcha participó activamente, hasta tal punto que llegó a ser su rector durante varios años. Asimismo, presidió la Sociedad Fomento de las Artes y el Ateneo de Madrid, y representó como senador a las Sociedades Económicas de Amigos del País. Reputado orador, conferenció en numerosas sociedades culturales de la Corte y de provincias, incluido el Ateneo Obrero gijonés, y pronunció discursos políticos en las más variadas tribunas a lo largo y ancho del país y en diversas poblaciones asturianas.

    El erudito Constantino Suárez recordaba cómo Rafael María de Labra, consecuente con sus ideas, nunca quiso aceptar destinos retribuidos ni honores del Estado monárquico. Fue uno de esos prohombres del republicanismo decimonónico español que, pese al reconocimiento y prestigio intelectual de los que disfrutaron en su época, hoy día sufren una inmerecida marginación, como si continuasen purgando sus heterodoxias, mientras se promociona a figuras de valía y talla muy inferiores.

Sergio Sánchez Collantes

[Adaptación del artículo publicado en el diario El Comercio de Gijón, el 30/5/2008]

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Expatriación y retorno republicano

El premio Miguel Artola para tesis doctorales en História Contemporánea ha sido concedido a la tesis “¿Un regreso imposible? Expatriación y retorno desde el exilio republicano” de Pablo Aguirre Herráinz. Felicidades desde HiCRepublicanas

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Queremos felicitar también a Jesús Movellán Haro por el accésit del V Premio de Investigación histórica “Javier Tusell” por el texto: “Democracia res-publicana: la idea de democracia del republicanismo liberal durante el inicio de la reforma política en España (1975-1977)”. El texto se publicará en la revista “Historia del Presente”, para lxs interesadxs

Francesc Pi i Margall presidente

Hace 145 años Pi i Margall fue nombrado presidente de la I República española (11/06/1873 – 18/07/1873). Seria el segundo presidente durante treinta y ocho días, cuando presentaría la dimisión y sería sustituido por Nicolás Salmerón Alonso. Las profundas divergencias entre los partidos republicanos, los conflictos abiertos en el sexenio y la imposibilidad de aplicar su ambicioso programa de reformas políticas, económicas y sociales, lo conduciría a la renuncia.

En tal fecha recordamos un monográfico dedicado a Pi y Margall en la Revista Historia y política: ideas, procesos y movimientos sociales (ISSN 1575-0361), 2001, número 6

El exilio amarga: un líder republicano de cerca IV

“Aquello se va”, le dice Ruiz Zorrilla al doctor Betances. Hablan de Cuba: “hay mucha agitación”, le revela. La hay, se entiende, entre los gobernantes españoles. Es el 16 de marzo. Los apuntes no indican el año, pero podría haber sido cualquiera. Cuba gravitó constantemente sobre las preocupaciones de la monarquía. Ni siquiera el fin de la Guerra Larga las calmó. Podría decirse que Ruiz Zorrilla —así lo entendió, al menos, el historiador Julio Salom— y la conservación de las colonias, determinaron la estrategia de la Restauración en política exterior, lo que equivale a decir que la política interior condicionó la diplomacia española durante al menos cinco lustros.

“Aquello se va y me alegraría que se fuera mientras dura esta situación en España”, reconocía Ruiz Zorrilla a su médico. No deseaba, desde luego, que la futura República que aspiraba a dirigir se encontrara desde su nacimiento con un conflicto colonial de solución prácticamente imposible. Pero, a la vez, era consciente de que ese conflicto podía llevarse por delante la monarquía de los Borbones. Al fin y al cabo, la cuestión cubana determinó la caída del proyecto de monarquía democrática encarnada en Amadeo I y propició la llegada de la Primera República en febrero de 1873. Y “aquello”, el dominio español sobre las Antillas, se fue, en efecto, mientras “la situación” duraba. Pero ni Ruiz Zorrilla lo vio marchar, ni sus seguidores aprovecharon la coyuntura para acabar con “la situación”.

El exilio ofrece un amplio horizonte para ilusiones y esperanzas, pero da poco margen a las alegrías. Lo que recogió Ruiz Zorrilla, por el contrario, fueron desengaños, derrotas, desilusiones a manos llenas y una enorme frustración. Sobre todo porque en algunos momentos su triunfo no estuvo lejos. Lo rozó en agosto de 1883 y, quizá, a fines de 1884. Pero las oportunidades se sucedían y esfumaban una tras otra. La posibilidad de la revolución aparecía cada día más remota. Por eso resulta tan difícil de explicar que Ruiz Zorrilla no se dejara de una vez vencer por el desánimo. Él mismo era consciente del efecto destructivo que su interminable destierro acarreaba.

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El exilio amarga, envenena, corroe. El exilio, mientras dura, es derrota y, por eso, destruye. Pero incluso el rencor amasado en largos años de pelea contra el Estado monárquico puede convertirse en combustible para proseguir la lucha. Así lo reflejan sus palabras del 17 de septiembre de 1889.

El señor Ruiz Zorrilla me dijo hoy:

-Me han engañado de tal modo, que hoy deseo más hacer la revolución por vengarme de mis enemigos que por servir a mis amigos.

-Sí –le dije-; pero esa impresión la borrará el tiempo.

-No lo crea usted –me contestó-. Yo me conozco. Y luego eso sería un buen ejemplo para hacer respetar mi gobierno.

(Otras veces me ha confesado que si tuviera que volverá empezar se guardaría mucho de sacrificarse. La humanidad, ha añadido, no merece esos sacrificios).

Le dije que un periodiquito, la Gaceta española, anunciaba su entrada en Madrid.

Sí, me contestó; el otro día me dijo un conservador que viera lo que decía La Época, “que un gran patriota como yo sabría hacer ese sacrificio a sus convicciones”, y yo le contesté: “cuando uno quiere tirarse a una mujer, empieza por decirla que es bonita, y buena, y hermosa, etc.; y después que se la ha tirado, la echa de su lado”.

Era cierto que el trono y sus gobiernos, en repetidas ocasiones, trataron de seducir a Ruiz Zorrilla, de llevarle de vuelta a España, incluso ofrecerle la posibilidad, remota, de llegar a gobernar. También sabía perfectamente hasta qué punto el regreso en esas condiciones era un descrédito para el proyecto político que representaba. Y sabía, por último, que todo ello no era más que un engaño. A esas alturas ya no existía la posibilidad de un regreso honroso, ni siquiera para retirarse de la política. Lo que a Ruiz Zorrilla le quedaba por delante no era más que la ilusión, poco verosímil, del triunfo y la certeza de la derrota, a la que no terminaba de acostumbrarse.

Eduardo Higueras Castañeda

En recuerdo de Ramiro Reig

De nuevo este año otro estudioso del republicanismo nos deja. El pasado sábado 19 de mayo falleció, el profesor de la Universitat de València, Ramiro Reig. Nacido en Xàtiva en 1936, falleció en Valencia a los 81 años. Sacerdote jesuita, luchador contra el franquismo fué un gran especialista en Blasco Ibáñez y el blasquismo.ECONOMIA.-RAMIRO REIG CATEDRATICO

Hoy en día Ramiro Reig es un autor imprescindible para estudiar el blasquismo, el movimiento político republicano y populista de València surgido en la última década del siglo XIX alrededor del escritor y activista político Vicente Blasco Ibáñez. Movimiento que en 1909 adoptaria el nombre de Partido de Unión Republicana Autonomista (PURA).

Esperamos que tu legado continúe vivo y en transformación en la historiografia republicana. Y mantenemos tu frase: “El mundo se transforma desde abajo“, proclamaba en 2002 en una entrevista con Miquel Alberola.

Obras de Ramiro Reig: https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=312005

Guerra civil española: perspectiva biográfica

GCperspectivabiograficaEl reciente número especial .. de la Revista Universitaria de Historia Militar se centró en la guerra civil española y la biografía, reconectando individuo y escenario más amplio. Así poder profuncizar en las dimensiones y repercusiones sociales y culturales así entender las cuestiones entre lo bélico y lo político. Entre los artículos algunos dedicados a republicanos y republicanas:

En tierra de ¿nadie? Manuel Portela Valladares y el republicanismo liberal en la Guerra Civil española” pg. 36-60  Pilar Mera-Costas

Castelao: República, Guerra Civil y exilio” pg. 179-195 Justo Beramendi

Tambores de guerra: Victoria Kent y el feminismo republicano en los años treinta” pg. 297-317 Dolores Ramos Palomo

Un embajador en Guerra: Gordón Ordás en México“, pg. 336-356 , José De Hoyos Puente

El Consejo de guerra sumarísimo contra el coronel de Artillería José Franco Mussió y los oficiales de la Fábrica de cañones de Trubia“, pg. 466-481 , Carmen García

En la sección de reseñas “José MEJUTO BERNÁRDEZ: Cartas de un condenado a muerte. Los últimos días en prisión en 1936 y 1937 del republicano gallego José Mejuto Bernárdez, Santiago de Compostela, Alvarellos, 2015, 217 pp., ISBN 978-84-89323-91-9“, pg. 561-563 , Concepción López Sánchez

O Guaycuru e a divulgaçao de ideais federalistas e republicanos na Bahia (1830-1843)

Apresentamos hoje um artigo recente de um investigador do Brasil. Esperamos que a linha de estudo seja muito proveitosa e que as pontes entre nossas historiografias sejam intensificadas. O artigo foi publicado en: Revista Historiador Número 10. Ano 10. Março de 2018.

O Guaycuru e a divulgaçao de ideais federalistas e republicanos na Baia do principio do segundo reinado” por Matheus Brum Domingues Dettmann (Acadêmico do curso de História da UFF, orientado como pesquisador voluntário pela Prof. Dr. Silvia Carla Pereira de Brito Fonseca)

Resumo: Com o fim da Sabinada, o período que se segue na história baiana é marcado por uma intensa repressão a esta imprensa rebelde, que graças a esta perseguição se desorganiza e perde seu papel de destaque na divulgação de ideais políticos. De fato, a imprensa republicana e federalista somente voltara a ter um meio de divulgação de seus ideais com o surgimento do periódico Guaycuru em 1843. Desta forma o Guaycuru se colocara como o grande propagandista destes ideais na Bahia pós-sabinada. Contudo, qual era a visão que estes homens tinham destes ideais que eles defendiam tão apaixonadamente, ou seja, como os redatores do Guaycuru enxergavam os conceitos de republicanismo e federalismo? Que tipo de pensadores influenciavam as suas concepções políticas? E finalmente, como a defesa de tais ideais dentro da Bahia pode ser entendida no contexto políticos brasileiro? Estas são questões que somente podem ser respondidas através de uma leitura crítica das páginas impressas do Guaycuru. Através desta analise, o presente trabalho visa compreender melhor os valores que motivavam a ação política, por meio da imprensa, destes homens.
Palavras-chave: Republicanismo; Federalismo; Bahia; Imprensa

Acceso ao texto integral em:
http://www.historialivre.com/revistahistoriador/dez/12matheus.pdf